La perspectiva global en UNIS UN conference

Fecha/periodo: marzo 2026

Tipo de experiencia: larga duración

Áreas de CAS: Creatividad, Servicio

Horas invertidas: 68 horas

Resumen

Cada año, la escuela selecciona a un grupo reducido de alumnos para representarla en la conferencia de UNIS-UN, celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Es una oportunidad poco común, y este año tuve la suerte de ser uno de los ocho alumnos escogidos para asistir.

La conferencia reunió a estudiantes de todo el mundo para debatir y compartir perspectivas sobre un tema tan ambicioso como apasionante: la evolución de la economía global en los próximos cincuenta años. Más allá del tema en sí, lo que me impactó fue la diversidad de visiones que convivían en el mismo espacio. Cada persona traía consigo una realidad distinta, y escucharlas de primera mano fue algo que ningún libro ni ninguna clase podría haber dado de la misma manera.

Fue una experiencia que amplió mi forma de ver el mundo, y que me dejó con más preguntas que respuestas — que es, probablemente, la mejor señal de que algo te ha hecho pensar de verdad.

Representar a Andorra en un espacio como ese tiene un peso que no anticipas hasta que estás allí. Cuando te presentas y dices de dónde vienes, la mayoría de la gente no sabe situarlo en el mapa, y eso, lejos de ser un problema, se convierte en una responsabilidad: la de contar bien quién eres y de dónde viene tu manera de ver las cosas. Sentí que no estaba allí solo por mí, sino también por un país pequeño que merece tener voz en conversaciones grandes.

Y las conversaciones eran grandes. Escuchar a estudiantes de realidades tan distintas hablar sobre el futuro de la economía global me hizo darme cuenta de lo limitado que puede ser el punto de vista de uno cuando solo ha vivido en un lugar. Cada perspectiva nueva no contradecía la mía, la ampliaba. Volví con más preguntas que certezas, y con la sensación de que eso es exactamente lo que tiene que pasar cuando te expones al mundo de verdad.

El contraste con Andorra también fue inevitable. Nueva York es una ciudad que existe en una escala que cuesta procesar: la magnitud de todo, de los problemas, de las oportunidades, de las desigualdades. Volver a casa con eso en la cabeza te cambia la perspectiva, no porque Andorra sea menos, sino porque entiendes mejor el lugar que ocupa en algo mucho más grande.

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